Miriam & David

Capítulo I - El comienzo


El comienzo

Érase una fría tarde de enero en A Pobra do Caramiñal. Un bar con DJ, lleno de gente y muchas ganas de bailar, fue el escenario inicial. Más tarde, ya en el pub del pueblo, entre una sudadera roja, un chupito como excusa y alguna copa de más, Miriam y David se cruzaron definitivamente. Un café al día siguiente confirmó que aquella noche solo era el principio de algo mucho más grande… aunque aún no lo supieran.

Capítulo II - Tenerife

El viaje que lo cambia todo

Después de escapadas casi cada fin de semana entre Coruña y Pobra, parecían solo amigos con buena química. Hasta que un día David mencionó vuelos baratos a Tenerife… y Miriam lo tomó al pie de la letra, ¡reserva de hotel incluida! Entre playas, castillos de arena y aventuras improvisadas, se dieron cuenta de que ser amigos se les había quedado pequeño.

Capítulo III - Islandia

Luces del norte y equipo imparable

El viaje a Islandia nació de una promesa que se hicieron el día que se conocieron: ver auroras boreales juntos. Durante 10 días compartieron cada momento en apenas 3 m², durmiendo en el maletero del coche, entre capas de ropa superpuestas. David encendía el coche mientras Miriam temblaba dormida, cuidándola sin hacer ruido. Y sí, si os lo estáis preguntando… cada noche, las auroras bailaron para ellos, llenando de magia aquel viaje inolvidable.

Capítulo IV - Azores

El gran momento: la pedida

En abril, de vacaciones en las Azores, un camino lleno de barro casi les impide llegar a un mirador con vistas increíbles de la Lagoa das Sete Cidades. Entre nervios y risas, llegaron, y allí David pidió matrimonio a Miriam, quien dijo sí rotundo. Ese paisaje fue testigo de su amor y complicidad. Las Azores no fueron solo un destino: fueron el lugar donde supieron que todo tenía sentido juntos.

Capítulo V - La boda



El inicio de la verdadera aventura

Aquí termina el prólogo y empieza lo importante: el matrimonio y la aventura de verdad. Compartir vida, viajes, planes, risas… y alguna que otra discusión sobre qué comer. Sin itinerarios cerrados, pero siempre con la mejor compañía. Porque la gran aventura no es el camino, sino elegir recorrerlo juntos. Y esta vez, para siempre.